«La inflación oficial oculta la caída real del salario: un informe revela pérdidas más profundas en 2026».
13.04.2026
Un estudio advierte que el IPC del INDEC subestima el costo de vida por usar una canasta de consumo de hace 20 años. Los salarios pierden entre 4 y 5 puntos más de lo informado y las tarifas impulsan la inflación real.
«La inflación oficial oculta la caída real del salario: un informe revela pérdidas más profundas en 2026».
Un informe económico reveló que la pérdida real del poder adquisitivo es mayor a la que muestran las cifras oficiales, debido a que el IPC del INDEC continúa calculándose con una canasta de consumo construida hace dos décadas, lo que subestima el impacto actual de tarifas, transporte y servicios sobre los ingresos familiares.
Las estimaciones privadas anticipan que la inflación de marzo rondará el 3%, impulsada por aumentos en educación, transporte, combustibles y servicios públicos. Sin embargo, al recalcular los salarios con una estructura de consumo actualizada, la caída real sería entre 4 y 5 puntos más profunda que la registrada oficialmente.
El estudio del IIEP-UBA/CONICET señala que, con ponderadores nuevos, la inflación de 2024 habría sido 8 puntos mayor y el deterioro salarial más pronunciado: los ingresos del sector privado habrían caído casi el doble y los del sector público tres puntos adicionales. La desactualización también afecta la medición de la pobreza, elevando el peso de los servicios regulados en la canasta básica.
Los salarios pierden entre 4 y 5 puntos más de lo informado y las tarifas empujan la inflación real. El deterioro del poder adquisitivo se profundiza. pic.twitter.com/hC0xTqZtgU
— consensopatagonico (@consensopatagon) April 13, 2026
Es decir que al seguir usando la canasta de 2004 no se captan fielmente los cambios en el consumo y en las cantidades de estos últimos 20 años, por lo que aún con la aceleración de estos nueve meses, el IPC sigue mirando una estructura que ya quedó vieja. “En caso de haberse actualizado el índice, habrían ganado relevancia los servicios de la vivienda y el transporte. Estos rubros incluyen tarifas, boletos de transporte público y nafta, buena parte de los precios regulados. Por el contrario, los precios cuyo peso más habría caído son los alimentos y bebidas y restaurantes y hoteles, que no surgen de decisiones del gobierno”, señaló un informe realizado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP- UBA- CONICET). Según estimaron, actualizando la canasta, en 2024 la inflación hubiese sido 8 puntos mayor, por ejemplo (126% en lugar de 118%) y habría crecido al 33% (vs. 32%) el año pasado.
No obstante, el equipo liderado por el economista Joaquín Waldman puso la lupa en el impacto “mayor” que la desactualización del índice general de precios provoca en los salarios de la población. Al recalcular la pérdida del poder adquisitivo de los salarios utilizando el IPC con ponderadores nuevos, la caída respecto del promedio del primer semestre de 2023 pasa de -10% a -13%. Dentro de esta caída contrastan los salarios del sector privado, cuya contraccón se habría casi duplicado (siendo -7% en lugar de -4%), y los del sector público, que habrían caído -24% en vez de -21%.
En paralelo, las paritarias muestran aumentos por debajo de la inflación y sumas fijas insuficientes, mientras que jubilaciones y programas sociales pierden poder adquisitivo por congelamientos y recortes. El escenario se agrava con tarifas que suben por encima de la inflación y un proceso de apreciación cambiaria que no logra frenar la aceleración de precios.
Los analistas advierten que, sin una desaceleración fuerte —hoy improbable—, los salarios profundizarán su caída en los próximos meses, en un contexto donde la inflación núcleo sigue presionada por servicios y costos regulados.
Mientras tanto, las paritarias se discuten con techos que no existen en la góndola, los jubilados ven congelado un bono que ya era insuficiente, y los trabajadores formales —los que supuestamente están “mejor”— retroceden mes a mes. La economía argentina vive un fenómeno atípico y brutal: dólar quieto, inflación acelerada y salarios en caída libre. Una combinación que no cierra por ningún lado, salvo para quienes necesitan mostrar orden donde solo hay ajuste.
La pregunta es cuánto más puede tensarse una cuerda que ya está deshilachada. Porque cuando la estadística deja de reflejar la vida real, lo que se rompe no es un índice: es la confianza social. Y cuando eso se quiebra, ningún relato alcanza para sostener el día a día.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO

