En una jornada marcada por la represión externa y la fragilidad parlamentaria, el oficialismo debió amputar los artículos centrales de su ley insignia para evitar un colapso total en el recinto. Sin el aval para la extranjerización de territorios ni la desregulación de incendios, la administración de Javier Milei exhibe sus grietas frente a una resistencia social y política que logró torcerle el brazo.













