ECONOMIA PROVINCIAL

Estamos frente a un industricidio: Taiarol advirtió sobre el colapso laboral y social en Tierra del Fuego

29.11.2025

El economista del CEPA, Nicolás Taiarol, analizó en el programa No Somos Neutrales la caída del empleo y el cierre de empresas en Tierra del Fuego. En menos de dos años se perdieron casi 10 mil puestos de trabajo registrados y más de 230 empleadores dejaron de operar. Moisés Solorza, conductor del ciclo, calificó los datos como “brutales” y apuntó al impacto del ajuste, la apertura importadora y la pérdida del poder adquisitivo.

Estamos frente a un industricidio.

Nicolás Taiarol advirtió sobre el colapso laboral y social en Tierra del Fuego

 

El economista del CEPA, Nicolás Taiarol, analizó en el programa No Somos Neutrales la caída del empleo y el cierre de empresas en Tierra del Fuego. En menos de dos años se perdieron casi 10 mil puestos de trabajo registrados y más de 230 empleadores dejaron de operar. Moisés Solorza, conductor del ciclo, calificó los datos como “brutales” y apuntó al impacto del ajuste, la apertura importadora y la pérdida del poder adquisitivo.
 


 

En un tono calmo pero implacable, Nicolás Taiarol, economista del Centro de Estudios de la Economía Política Argentina (CEPA), comenzó su intervención saludando a Moisés Solorza, conductor de No Somos Neutrales, el programa que en los últimos meses se transformó en uno de los espacios radiales más escuchados del sur argentino. “Estamos en todas las plataformas, Moisés —dijo Taiarol—, y lo importante es que estos datos lleguen, porque lo que muestran es el estado real del trabajo y de las empresas en el país y, particularmente, en Tierra del Fuego”.

La conversación, transmitida en simultáneo por redes y medios digitales, se convirtió pronto en una radiografía dolorosa del presente económico argentino. Los números, fríos pero elocuentes, trazaron un mapa de destrucción productiva y pérdida de empleo formal que golpea especialmente a las provincias más alejadas del centro político y económico del país.

Taiarol detalló que, según el relevamiento del CEPA, entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se registraron 231 empresas menos en Tierra del Fuego, lo que implicó una pérdida de 9.936 puestos de trabajo formales. “Pasamos de 2.625 empleadores a 2.394 en menos de dos años. Son casi diez mil trabajadores menos en una provincia que no llega al medio millón de habitantes. Es una cifra brutal”, señaló.

A nivel nacional, la tendencia es igual de alarmante: más de 19.000 empresas dejaron de declarar trabajadores y se perdieron 276.000 empleos formales en ese mismo período. “No hay ninguna provincia que esté aislada del contexto general —explicó Taiarol—. La caída es estructural y afecta sobre todo al entramado pyme. Las grandes empresas resisten; las pequeñas cierran”.

Moisés Solorza, visiblemente conmovido por los datos, intervino para contextualizar el panorama fueguino. “Si uno recorre Tierra del Fuego —dijo—, ve un escenario desolador. La obra pública está paralizada, el consumo desplomado y hay un éxodo silencioso hacia el norte del país. Muchos fueguinos están dejando la isla porque no pueden sostener su vida acá. El costo de vida es altísimo y quedarse sin trabajo es prácticamente una condena al desarraigo.”

Taiarol coincidió y fue más allá: “La caída del consumo es el corazón de la crisis. La economía argentina se mueve por el consumo privado, que representa entre el 60 y 70 por ciento de la demanda agregada. Si la gente no puede comprar, la economía se detiene. Y eso es lo que está ocurriendo: caen las ventas en los supermercados, se desploma la construcción, baja la inversión, el gasto público está reprimido. Todo va en dirección descendente”.

El economista recordó el precedente histórico de la recuperación post-2001 para remarcar el contraste con la política actual. “A partir de 2003, la economía se reactivó gracias al consumo interno. Se aumentaron salarios y jubilaciones, se fortaleció el mercado interno, se reabrieron fábricas. Hoy se está haciendo lo contrario: se enfría la economía para mostrar números fiscales equilibrados. Pero no hay equilibrio posible con la gente afuera. No hay números que cierren cuando lo que se rompe es el tejido social.”

En ese sentido, Taiarol alertó que el gobierno nacional “prioriza la timba financiera por encima de la economía real”. “Se sostienen variables financieras a costa de la producción. Mientras haya acceso a dólares —por deuda, privatizaciones o préstamos—, el modelo se mantiene. Pero el día que se acabe ese flujo, se cae todo: el tipo de cambio, la estabilidad y hasta el relato. Lo vimos en los 90, lo vimos en la Alianza. Es un déjà vu peligroso”, advirtió.

Cuando Solorza le preguntó por el impacto de la apertura importadora y la eliminación de aranceles a los productos electrónicos, Taiarol fue categórico: “Eso es destruir empleo fueguino. El gobierno habla de celulares más baratos, pero no dice que ese precio se paga con miles de despidos en la industria local. Es un golpe directo al corazón productivo de la provincia. Lo que se está gestando es un industricidio”.

El conductor acompañó con una observación que resume la situación con crudeza: “Ya no hablamos solo de trabajadores despedidos, hablamos de familias enteras que pierden su sustento. Más de nueve mil familias fueguinas que quedaron sin al menos un ingreso. Es una cifra que tiene rostro, nombre y angustia”.

Taiarol asintió: “Exactamente. No son hombres y mujeres, son familias. Cuando se pierde un empleo, se desmorona todo: se dejan de pagar alquileres, se recortan consumos, se deterioran los vínculos, crece la violencia doméstica, aparecen consumos problemáticos. La sociedad empieza a resquebrajarse. Y lo peor es que nos volvemos más individualistas, más ensimismados, como si cada uno tuviera que arreglárselas solo. Eso es lo que más duele: la pérdida del sentido colectivo”.

El intercambio avanzó hacia el plano político. Taiarol señaló que la responsabilidad de revertir el escenario no puede recaer únicamente en el gobierno nacional: “Los gobernadores y los intendentes van a tener que empezar a hablar con más fuerza. El gobierno central se desentiende de lo que ocurre en los territorios, y mientras tanto las provincias se vacían de empleo. Si no se exige una política industrial activa, esto va a derivar en un estallido social”.

Solorza coincidió y cerró con una reflexión que sonó más a advertencia que a conclusión: “En Tierra del Fuego se empieza a escuchar un murmullo. Hay familias que evalúan qué hacer con las indemnizaciones —si las hay— porque las fábricas están paralizadas y los sueldos, adeudados. En un clima hostil como el nuestro, donde la canasta básica es más cara que en el resto del país, quedarse sin trabajo no es un problema económico: es una forma de expulsión social. Y cuando la gente se siente expulsada, los estallidos no tardan en llegar.”

Taiarol, antes de despedirse, dejó una última frase:

“El desafío es evitar el estallido. Porque cuando explota, no hay buenos ni malos: se van todos, como en 2001. Y nadie se salva.”

La entrevista, más que un análisis económico, fue un espejo social. Una conversación que combinó datos duros con humanidad. En menos de una hora, Solorza y Taiarol lograron poner en palabras el malestar profundo de un país que ve cómo se deshilacha su entramado productivo mientras la especulación financiera gana terreno. Tierra del Fuego, en ese mapa, es apenas el extremo visible de una fractura que atraviesa a toda la Argentina.

 

 

 

 

Fuente: Radio + Multimedia 104

comentarios
0

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

campos obligatorios

@consensopatagon
LO MAS RECIENTE