Tierra del Fuego alerta que la reforma laboral anuló el poder de control de las provincias sobre el empleo informal
25.06.2026
La ministra de Trabajo, Sonia Castiglione, denunció que el nuevo sistema de ARCA impide fiscalizar el fraude laboral en la isla. Afirmó que los contratos registrados tradicionales se destruyen para ser reemplazados por monotributistas y "colaboradores" sin derechos.
Tierra del Fuego alerta que la reforma laboral anuló el poder de control de las provincias sobre el empleo informal
La situación del mercado de trabajo en Tierra del Fuego atraviesa una mutación estructural irreversible. Así lo advirtió la ministra de Trabajo de la provincia, Sonia Castiglione, quien trazó un diagnóstico crítico sobre el impacto de la reforma laboral nacional y denunció que las normativas vigentes despojaron a las administraciones provinciales de sus herramientas históricas de fiscalización.
En diálogo con FM La Isla, la funcionaria provincial impugnó los indicadores oficiales de ocupación y alertó sobre la consolidación de un fenómeno de precarización encubierta: la destrucción sistemática del empleo formal asalariado y su reemplazo por el régimen de monotributistas, cuentapropistas y la figura legal del "colaborador".
La "encerrona" fiscal de ARCA y la pérdida de control local
El punto más crítico expuesto por Castiglione radica en el desmantelamiento de las facultades de la Policía del Trabajo provincial. Tras la disolución de la AFIP y la centralización de los registros laborales bajo la órbita de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los ministerios de trabajo locales quedaron atados de manos.
“La norma nacional establece que las altas y bajas laborales deben registrarse exclusivamente ante ARCA y que ningún otro organismo puede exigir información adicional”, explicó la ministra. Esta centralización burocrática, según advierte, neutraliza las inspecciones de fraude en el territorio.
“ARCA es un organismo esencialmente recaudador; no va a controlar en el terreno si un trabajador figura registrado por cuatro horas cuando en realidad lo obligan a trabajar ocho. Se le quitaron las facultades a quienes tenemos la competencia de control directo en las provincias y se generó una verdadera encerrona. Nadie está controlando efectivamente en qué condiciones se desempeña el trabajador”.
Para Castiglione, la Ley de Bases diseñó un escenario donde la brecha de poder entre empresas y empleados se amplió drásticamente. “Es una norma escrita priorizando el interés corporativo. Sus consecuencias reales recién comienzan a manifestarse debido a que la legislación está en proceso de implementación plena”, alertó.
El "maquillaje" de las plataformas digitales
La ministra cuestionó las metodologías de medición del INDEC y los organismos nacionales, afirmando que las estadísticas actuales "maquillan" el desempleo real al computar como personas ocupadas a quienes apenas realizan tareas de subsistencia unas pocas horas por semana.
“Hoy las plataformas digitales y el cuentapropismo ayudan a camuflar la falta de puestos reales. En las estadísticas nacionales el empleo parece crecer porque sube el número de monotributistas, pero allí desaparecen las vacaciones pagas, la ropa de trabajo, los elementos de seguridad, los aportes jubilatorios y la cobertura de obra social. Lo que se está destruyendo de raíz es el vínculo laboral formal tal como lo conocíamos”, enfatizó. Esta preocupación por los grises legales de la figura del "colaborador independiente" —que permite tener trabajadores bajo un esquema de locación de servicios sin relación de dependencia— ya forma parte de las agendas de alerta en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Un escenario inédito en la historia fueguina
El parate de la actividad económica golpeó con "virulencia de tsunami" a la estructura de la isla, afectando no solo a la electrónica general, sino provocando un efecto dominó en la construcción, el comercio, los servicios y el sector textil.
“Hace diez años era impensado en Tierra del Fuego que no se generaran puestos de trabajo o que una persona quedara desempleada y no pudiera reinsertarse rápidamente. Hoy somos una de las jurisdicciones más castigadas por la caída del consumo”, reconoció Castiglione.
Para graficar la magnitud de la crisis, la titular de la cartera laboral reveló un dato estadístico alarmante: durante el último período el ministerio recibió un aluvión de 10.000 currículums de fueguinos buscando insertarse en el sistema. Aunque los programas provinciales de entrenamiento e intermediación compartidos con el sector privado alcanzan una tasa de efectividad del 56% en inserción formal, la escala de la crisis desborda los recursos disponibles.
“Trabajamos minuciosamente por cada puesto laboral porque hoy cada empleo es fundamental. Sin embargo, la escala del problema supera ampliamente las herramientas que la provincia puede ofrecer. Es infinitamente más rápido perder 150 puestos de trabajo que generar una inversión de capital capaz de crear la misma cantidad de empleos nuevos”, concluyó.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO



