Reforma laboral: preocupación en las provincias; sin verdadero federalismo, el país no resiste.
07.01.2026
Los gobernadores prenden la alarma: la reforma laboral de Milei les vacía la caja. “En la Patagonia y en todo el país, los gobernadores encendieron la alarma.
Reforma laboral: preocupación en las provincias; sin verdadero federalismo, el país no resiste.
Los gobernadores prenden la alarma: la reforma laboral de Milei les vacía la caja. “En la Patagonia y en todo el país, los gobernadores encendieron la alarma. La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional no solo cambia reglas de trabajo: también recorta recursos clave para las provincias.
Los cambios en Ganancias y los beneficios impositivos para grandes empresas significan menos coparticipación. Y cuando baja la coparticipación, se resienten los hospitales, las escuelas, la obra pública y los municipios.
Los mandatarios provinciales hablan de un ‘golpe fiscal silencioso’ que profundiza desigualdades y deja a los territorios sin herramientas.
Desde los gremios advierten que el ajuste vuelve a caer sobre el interior profundo, donde cada peso define si un servicio sigue funcionando o se cae.
La discusión ya no es técnica: es federal. Y la pregunta que queda flotando es simple y brutal: ¿qué país queda cuando las provincias pierden la voz y la caja?”
La Casa Rosada avanza con una reforma que promete “modernización”, pero los mandatarios provinciales ven otra cosa: menos Ganancias, menos coparticipación y más ajuste territorial. En el interior ya hablan de un “golpe fiscal silencioso”.
🟦 Análisis político y federal del “golpe fiscal silencioso”.
La reforma laboral que impulsa Javier Milei llegó con la promesa de dinamizar la economía, pero en las provincias la lectura es menos épica y más contable. Los gobernadores advierten que los cambios en Ganancias y los beneficios impositivos a grandes empresas implican un recorte directo a la coparticipación. En criollo: menos plata para salud, educación y obra pública. Mientras el Gobierno nacional habla de “eficiencia”, en los territorios ven un ajuste que no se discute en cadena nacional, pero se siente en cada presupuesto municipal.
La tensión entre Nación y provincias vuelve a escalar. La reforma laboral no solo reconfigura relaciones laborales: también altera la arquitectura fiscal del federalismo. Los mandatarios provinciales, de distintos signos políticos, coinciden en un punto: la iniciativa desfinancia a los distritos sin ofrecer mecanismos de compensación. El riesgo es doble. Por un lado, la caída de ingresos compromete servicios esenciales. Por otro, profundiza la asimetría entre un centro que concentra decisiones y una periferia que absorbe costos. La discusión ya no es solo técnica: es política, territorial y estratégica.
🟩 Ajuste puro y duro, pero sin decirlo fuerte
Los gobernadores están calientes. Dicen que con esta reforma les cortan la guita. Que si baja Ganancias y se alivianan impuestos a las empresas grandes, ellos se quedan mirando cómo se achica la caja. Y sin caja no hay hospitales, no hay escuelas, no hay obra pública. Ajuste puro y duro, pero sin decirlo fuerte.
Cuando una reforma promete “modernizar”, conviene mirar quién paga la cuenta. Si el federalismo se vuelve un decorado y las provincias quedan sin recursos, la discusión ya no es laboral ni fiscal: es sobre el país que queda en pie cuando se apagan las luces del relato libertario, la nueva aventura neocolonialista que dejará secuelas más graves que el menenismo de los años 90.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO


