Caputo-Mirgor y la división del peronismo: la ingeniería del poder que opera en silencio en Tierra del Fuego
15.08.2026
En un contundente análisis de Moisés Solorza, la fractura del peronismo fueguino no es un accidente político: es una estrategia diseñada para que el círculo Caputo y la Fundación Mirgor posicionen candidatos propios, controlen recursos estratégicos y mantengan a la provincia bajo un modelo corporativo. La división no debilita al movimiento: lo vuelve funcional a otros intereses.
Caputo-Mirgor y la división del peronismo: la ingeniería del poder que opera en silencio en Tierra del Fuego
En una editorial imperdible de Moisés Solorza en el análisis de la fractura del peronismo fueguino no es un accidente ni un capricho interno: es una herramienta quirúrgica que habilita el avance del círculo Caputo y la Fundación Mirgor sobre puertos, recursos y candidaturas. Una política que simula internas mientras entrega territorio.
La división del peronismo en Tierra del Fuego no es un error de cálculo ni una pelea de egos. Es —según la editorial de Moisés Solorza— la pieza clave de una arquitectura de poder diseñada fuera de la isla, en oficinas donde los intereses corporativos pesan más que cualquier bandera partidaria.
El diagnóstico es crudo: cuando el peronismo se fragmenta, los grupos económicos avanzan. Y en este caso, el avance tiene nombre y apellido: Caputo-Mirgor.
1. El círculo Caputo: beneficiarios de la fractura
Solorza apunta al entramado empresarial de la familia Caputo —Luis “Toto”, Nicolás “Nicki” y Santiago— como los principales beneficiarios de un peronismo dividido. La lógica es simple: si el movimiento está roto, es más fácil instalar candidatos funcionales a un modelo corporativo.
La editorial sostiene que figuras como Martín Pérez garantizan esa fragmentación, habilitando un escenario donde la política local queda subordinada a agendas externas.
2. Candidatos “auspiciados”: el andamiaje cosmético
La división permite que la Fundación Mirgor y sus aliados posicionen dirigentes bajo un maquillaje de seriedad institucional, aunque detrás operen intereses empresariales.
Según el análisis, Pérez y Harrington avanzan sin resistencia interna porque el peronismo perdió su músculo nacional y popular. La fractura no solo debilita: abre la puerta para que los candidatos “auspiciados” lleguen sin oposición real.
3. Recursos estratégicos: cuando la política se achica, el lobby crece
La fragmentación del peronismo tiene efectos concretos en el territorio:
Lobby por la merluza negra en el Atlántico Sur.
Intervención del puerto de Ushuaia con exdirectivos de Mirgor en puestos clave.
Despidos masivos en la industria electrónica sin contención política.
Cuando la política se divide, el empresariado opera con libertad quirúrgica. La provincia queda sin defensa y los recursos estratégicos pasan a manos de quienes mejor juegan el tablero nacional.
4. La interna que nunca fue: la democracia como simulacro
Solorza señala que la división se sostiene mediante procesos democráticos simulados. Pérez y Harrington habrían propuesto una interna partidaria que nunca pensaron realizar, garantizando así la continuidad del quiebre y la obediencia a sus auspiciantes.
La fractura no es un accidente: es un diseño. Y el diseño no es local: responde a acuerdos sellados en los círculos rojos del empresariado nacional.
Una provincia rica con una política pobre
El análisis concluye que la división del peronismo fueguino es la llave que permite al Grupo Caputo y la Fundación Mirgor manejar los hilos de la política provincial. Candidatos que se presentan como peronistas, pero que —según la editorial— responden a intereses corporativos antes que a los vecinos.
Fuente: NSN (NO SOMOS NEUTRALES) 🎙️Radio + 104.9 TDF
Fuente: CONSENSO PATAGONICO

